- su condición económica descapitalizada, que les impide emprender o desarrollar cualquier actividad económica que requiera un mínimo de inversión.
- la ausencia de servicios financieros que les proporcionen seguridad en sus ahorros, acceso al capital por la vía del crédito, certidumbre en sus pagos y eficiencia en los servicios financieros adicionales que requieren sus economías.
Proporcionar este tipo de servicios a un mercado que tradicionalmente no había sido considerado como sujeto financiero supuso diseñar una organización bajo un esquema administrativo que, sustentado en la honradez y honestidad de su personal,
- volviera accesibles y competitivos los servicios requeridos por este mercado,
- asegurara su eficiencia operativa
- y fuera sustentable a largo plazo gracias a sus esquemas de productividad y rentabilidad de los servicios prestados.
Se trataba, en síntesis, de desarrollar una empresa que por su orientación al cliente "no-bancario", por su eficiencia administrativa, y por su enfoque negocio, constituyera una respuesta eficiente y duradera a la causa de los pobres, es decir, una empresa con vocación social.
Empresa de servicios financieros con vocación social significa para FinComún,, el compromiso de entablar un diálogo financiero eficiente y rentable que contribuya al desarrollo integral de las personas y comunidades a las que sirve.
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